Los dos, dentro de FoodExperts
Jordi y Rafael coinciden en consultoría tecnológica, haciendo proyectos para empresas reales, con sus plazos reales y sus urgencias reales. Más de diez años entre los dos.
Diseñamos y construimos herramientas a medida para empresas que se han quedado pequeñas en Excel y grandes para un programa de catálogo.
Salit Consulting son dos socios con la trayectoria hecha en consultoría tecnológica, en FoodExperts. En una consultora pequeña, quien decide está sentado en la sala: no hay un equipo comercial que promete y otro técnico que luego lo sufre.
Hemos visto por dentro cómo se atasca una empresa que ha crecido más rápido que sus herramientas. Por eso lo primero que hacemos no es proponer nada: es mirar cómo trabajáis hoy, quién toca qué y dónde se pierde el tiempo.
De ahí sale el plano, y del plano sale el presupuesto. Cada entrega lleva su número asociado —horas ahorradas, errores evitados, días de cierre— y se mide antes y después. Si no se usa, no está terminado.
La herramienta se construye donde vive el proceso, no donde nos resulta cómodo. Entra en cada una para ver qué se entrega.
La herramienta vive en el navegador y la abre todo el equipo desde donde esté. Es lo habitual cuando el proceso lo tocan varias personas a la vez y nadie quiere instalar nada.
Cuando hay que leer archivos de la carpeta de red, hablar con una impresora de etiquetas o seguir trabajando con el wifi caído. Un solo código para los tres sistemas.
Para quien trabaja lejos de una mesa: almacén, ruta, obra, visita. El dato se mete donde ocurre, y deja de anotarse en un papel que alguien pasa luego a mano.
Ningún presupuesto sale sin haber visto el proceso funcionando. La primera reunión es de observación, no de demo.
El repositorio está a vuestro nombre desde el día uno. Si una decisión técnica no se sabe explicar en castellano, es que no la entendemos bien nosotros.
Cinco entregas pequeñas antes que una grande. Hay algo en vuestras manos antes de la cuarta semana, y cada entrega sustituye a algo que hoy se hace a mano.
Un proyecto entregado y no usado es un proyecto fallido, aunque esté cobrado. Revisamos la adopción a los 30 y a los 90 días.
Cuatro pasos, lo que ponéis vosotros y lo que os lleváis de cada uno. Los plazos dependen de vuestro proceso: salen del primer paso, no de un folleto. Al final de cualquiera podéis parar con lo entregado funcionando.
Una mañana viendo cómo lo hacéis hoy: quién toca qué, cuántas veces al día y dónde se pierde el tiempo. Salís con el mapa del proceso, aunque no sigáis.
Se dibuja la herramienta y se prueba con vuestra gente antes de escribir una línea de código. Corregir aquí cuesta una tarde; corregirlo después, semanas.
Se sube escalón a escalón. Tenéis algo usable en la cuarta semana y una entrega cada quince días, cada una sustituyendo a algo real. Lo que tarde sale del plano, no de un folleto.
Código, accesos y documentación en vuestro repositorio, a vuestro nombre. Formamos al equipo y volvemos a mirar si se usa de verdad.
Nos sentamos al lado y cronometramos. Quién toca qué, cuántas veces al día, dónde se vuelve a teclear lo mismo y dónde aparecen los errores.
Dibujamos las pantallas y os las ponemos delante antes de programar nada. Corregir aquí cuesta una tarde; corregirlo con el código escrito, semanas.
Se sube escalón a escalón. Entrega cada quince días, cada una sustituyendo algo que hoy se hace a mano. Nada se queda esperando al final.
Entregamos código, accesos y documentación en vuestro repositorio, a vuestro nombre. Y volvemos a mirar: si no se está usando, no está terminado.
No cuesta nada y no hay dossier de por medio. Miramos vuestro proceso y os decimos si merece la pena construir algo o no. Si creemos que no os compensa, os lo diremos.
Durante años vimos entrar el mismo problema por la puerta, con distinto nombre cada vez. Esta es la línea que va de aquello a lo que hacemos hoy.
Jordi y Rafael coinciden en consultoría tecnológica, haciendo proyectos para empresas reales, con sus plazos reales y sus urgencias reales. Más de diez años entre los dos.
Empresa tras empresa, lo mismo: el proceso funciona, pero vive en una hoja de cálculo con doce pestañas y en la cabeza de tres personas. Han crecido más rápido que sus herramientas.
Una consultora de dos personas, con una regla que ordena todo lo demás: medir el proceso antes de escribir la primera línea de código, y no entregar nada que no se use.
Antes de salir a vender, se pone por escrito quiénes somos, cómo sonamos y cómo se ve todo: el manual de marca del que sale esta misma web, las propuestas y hasta las facturas.
Empresas que dejan de cruzar papeles a mano. Cada entrega con su número delante —horas ahorradas, errores evitados, días de cierre— medido antes y después.
La decisión que más cambia las cosas: dejar de hablarle a «empresas y pymes» en general y concentrarse en dos o tres sectores donde el proceso se repita y ya sepamos dónde duele.
Si has llegado hasta aquí, lo siguiente es fácil: una hora viendo cómo lo hacéis hoy. Salís con el mapa de vuestro proceso, sigáis con nosotros o no.
La empresa publica lo que construye; nosotros dos publicamos cómo lo construimos. Si vas a escribirnos, es buen sitio para ver antes con quién hablas.
Lo que entregamos, los números de cada proyecto y algún apunte de oficio. Sin ofertas de empleo falsas ni frases motivacionales.
Quien se sienta a mirar el proceso la primera mañana y quien firma lo que se promete. Antes en FoodExperts.
Quien decide cómo se construye y deja el repositorio a vuestro nombre, documentado. Antes en FoodExperts.
Cuando el proceso lo tocan varias personas a la vez, la herramienta vive en el navegador: se entra con un enlace, cada uno ve lo suyo y nadie instala nada.
Se despliega en la nube de vuestra elección y crece cuando hace falta. Pagáis por lo que se usa, no por un servidor encendido a las tres de la mañana.
Una herramienta interna se abre cincuenta veces al día. Cada segundo de espera son horas al mes, así que la carga se mide y se optimiza como una funcionalidad más.
Doble factor, cifrado, registro de quién hizo qué y RGPD desde el diseño. Permisos por rol para que cada persona vea lo que le toca y nada más.
Nada se tira si todavía sirve. Conectamos con vuestro ERP, el CRM, la pasarela de pago y las hojas de cálculo que siguen haciendo falta.
Los indicadores que de verdad se miran, no los que quedan bien en una demo. Con avisos cuando algo se sale de rango y exportación a Excel o PDF.
La misma herramienta en el portátil de oficina, en la tablet del taller y en el móvil de quien está en ruta. Sin versiones recortadas.
Herramientas estándar y conocidas, sin dependencias exóticas: el día que queráis cambiar de proveedor, cualquiera puede continuar. Abre cada bloque para verlas.
Capturas de una herramienta real: pocas pantallas, cada una resolviendo un paso del proceso.
Una hora viendo cómo lo hacéis hoy. Salís con el mapa del proceso y con nuestra opinión honesta sobre si merece la pena construir algo.
📧 Tu solicitud llegará directamente a info@salitconsulting.com · Respondemos en menos de 24 h laborables
Hay procesos que no caben en un navegador: leer la carpeta de red, imprimir etiquetas, seguir trabajando con el wifi caído. Un solo código para Windows, macOS y Linux.
Un solo código genera las tres versiones. Ni se reescribe tres veces ni acaba habiendo una que va peor que las otras.
Impresoras de etiquetas, escáneres, básculas, lectores de códigos y la carpeta de red de siempre. Lo que ya tenéis en la mesa sigue sirviendo.
En un almacén el wifi se cae. La herramienta sigue funcionando y, cuando vuelve la conexión, sincroniza sola. No se pierde nada.
Nadie tiene que ir puesto por puesto instalando nada. La versión nueva llega sola y en silencio, y se puede volver atrás si algo no cuadra.
Entra con el usuario de Windows que ya tienen, por la VPN que ya usáis, contra la base de datos que ya está en marcha. Sin un sistema de contraseñas más.
Los atajos, los menús y los diálogos son los del sistema de siempre. Cuanto menos haya que explicar en la formación, antes se empieza a usar.
Herramientas conocidas y documentadas. Nada que sólo sepamos manejar nosotros.
Capturas de una herramienta real de inventario y producción, con los datos que se miran cada mañana.
Una hora viendo cómo lo hacéis hoy. Salís con el mapa del proceso y con nuestra opinión honesta sobre si merece la pena construir algo.
📧 Tu solicitud llegará directamente a info@salitconsulting.com · Respondemos en menos de 24 h laborables
Almacén, ruta, obra, visita. Quien trabaja lejos de una mesa apunta en un papel que alguien pasa luego a mano: ahí es donde se pierden las horas y aparecen los errores.
Nativo o híbrido según lo que pida el proceso y lo que haya de presupuesto. Os decimos cuál conviene y por qué, con la diferencia de coste delante.
Un aviso cuando el stock baja del mínimo o cuando entra un pedido urgente. Sólo a quien le toca: una app que avisa de todo se acaba silenciando.
Foto del albarán, lectura del código de barras, firma del cliente y la ubicación de la visita. El móvil ya lleva el escáner que no hay que comprar.
App Store y Google Play tienen sus reglas y sus rechazos. Nos encargamos de las fichas, las capturas y las revisiones hasta que está publicada.
Stripe, Apple Pay, Google Pay o compras dentro de la app, según a quién se cobre. Con los métodos que vuestros clientes ya usan sin pensarlo.
Qué pantallas se abren, cuáles no las abre nadie y dónde falla. Es lo que permite revisar la adopción a los 30 y a los 90 días con datos, no con impresiones.
Elegimos según lo que pida el proceso y os explicamos la diferencia de coste y de plazo antes de decidir.
Nativo cuando el rendimiento manda; híbrido cuando lo que manda es llegar antes. Te decimos cuál conviene, con la diferencia de coste delante.
Aquí vive el dato cuando sale del móvil: se sincroniza al recuperar cobertura y avisa sólo a quien le toca. Lo que se apunta en la nave está en oficina al momento.
Las tiendas tienen sus reglas y sus rechazos: nos encargamos. Y una vez publicada, miramos qué pantallas se usan de verdad y cuáles no las abre nadie.
Capturas de una herramienta real de ruta comercial: pocas pantallas, hechas para usarse de pie y con una mano.
Una hora viendo cómo lo hacéis hoy. Salís con el mapa del proceso y con nuestra opinión honesta sobre si merece la pena construir algo.
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